WhatsApp +569 68160592 +569 93647635 contacto@biopulse.cl
Linfoma no Hodgkin
Este tipo de cáncer es el que se produce en los glóbulos blancos llamados linfocitos, los cuales se encargan de proteger a nuestro organismo de agentes infecciosos del exterior. Si hay ganglios inflamados pero sin dolor, fiebre persistente, sudoración nocturna y pérdida de peso, se piensa en linfoma. Tras una serie de exámenes que se muestran más abajo, se puede identificar si existe un cáncer y ver si es un LNH (Linfoma no Hodgkin) o LDH (Linfoma de Hodgkin).Si deseas ver más información sobre el linfoma de Hodgkin, dale click a la imagen de abajo o aquí mismo. Linfoma de Hodgkin.En este texto revisaremos algunas de sus diferencias y, en específico, el linfoma no Hodgkin.
Linfoma no Hodgkin vs Linfoma de Hodgkin
El linfoma no Hodgkin es un grupo diverso de cánceres que afectan a las células del sistema inmunológico, específicamente a los linfocitos. Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco que juega un papel fundamental en la defensa del cuerpo contra infecciones.
A diferencia del linfoma de Hodgkin, que tiene características distintivas en su histología y comportamiento clínico, los linfomas no Hodgkin son muy variados y se clasifican principalmente en dos tipos: linfomas de células B y linfomas de células T, según la célula de origen. La presentación clínica puede ser indolente o agresiva, dependiendo del subtipo, siendo los linfomas de células B más comunes.

.jpg)
El linfoma no Hodgkin (LNH) es un grupo heterogéneo de neoplasias malignas que afectan al sistema linfático, específicamente a los linfocitos, un tipo de célula sanguínea fundamental en la defensa inmune de nuestro cuerpo. Este cáncer se caracteriza por un crecimiento descontrolado de los linfocitos, formando masas o tumores, principalmente en los ganglios linfáticos, aunque también puede involucrar otros órganos. Su prevalencia ha aumentado globalmente, lo que ha impulsado el desarrollo de nuevas estrategias de diagnóstico y tratamientos.Este artículo tiene como objetivo ofrecer una revisión integral sobre el linfoma no Hodgkin, considerando su definición, posibles causas y tratamientos actuales.
Linfomas no Hodgkin de crecimiento lento
El linfoma no Hodgkin crece y se disemina a diferentes velocidades: crecimiento lento (indolente o de escasa malignidad) o crecimiento rápido (agresivo o de gran malignidad). El linfoma de crecimiento lento tiende a evolucionar y diseminarse de forma lenta, presentando pocos signos y síntomas. El linfoma de crecimiento rápido evoluciona y se disemina rápido, y es posible que los signos y síntomas sean graves.
El tratamiento del linfoma de crecimiento lento y el linfoma de crecimiento rápido es diferente.
-
Linfoma folicular: Es el linfoma no Hodgkin de crecimiento lento más común que comienza en los linfocitos B y afecta a los ganglios linfáticos, pudiendo extenderse a la médula ósea o al bazo. A veces desaparece sin tratamiento, pero requiere vigilancia para detectar signos de recaída. El tratamiento es necesario si aparecen síntomas o después de una remisión (disminución o desaparición de síntomas y signos). Este tipo de linfoma puede transformarse en un linfoma más agresivo, como el linfoma difuso de células B grandes.
-
Linfoma linfoplasmocítico: En la mayoría de los casos, los linfocitos B se transforman en células plasmáticas que producen grandes cantidades de inmunoglobulina monoclonal M (IgM). Esto puede espesar la sangre y causar síntomas como problemas de visión, audición, respiración, dolores de cabeza, mareos y entumecimiento. A veces, el linfoma no presenta síntomas y se descubre en un análisis de sangre. Puede diseminarse a la médula ósea, ganglios linfáticos y bazo. Los pacientes deben ser evaluados para detectar posible infección por hepatitis C. También se le conoce como macroglobulinemia de Waldenström.
-
Linfoma de zona marginal: Es un tipo de linfoma no Hodgkin que comienza en los linfocitos B de la zona marginal del tejido linfático. El pronóstico es más grave en pacientes mayores de 70 años, aquellos con enfermedad en estadio III o IV y con niveles altos de lactato–deshidrogenasa (LDH).
Linfomas no Hodgkin de crecimiento rápido
-
Linfoma difuso de células B grandes: es el linfoma no Hodgkin más común, con crecimiento rápido en los ganglios linfáticos. Puede afectar órganos como el bazo, el hígado y la médula ósea. Los síntomas incluyen fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso, conocidos como síntomas B.
-
Linfoma mediastínico primario de células B grandes: es un tipo de linfoma difuso de células B grandes que crece en el mediastino, detrás del esternón. A veces causa dificultad para respirar y tos debido a la presión en las vías aéreas. Afecta principalmente a mujeres de 30 a 40 años.
-
Linfoma folicular de células grandes en estadio III: es un tipo raro de linfoma no Hodgkin que se trata como un linfoma de crecimiento rápido, a diferencia del linfoma folicular de crecimiento lento.
-
Linfoma anaplásico de células grandes: comienza en los linfocitos T y se caracteriza por la presencia de un marcador llamado CD30 en las células cancerosas.
-
Linfoma anaplásico de células grandes cutáneo: afecta principalmente a la piel, con bultos o úlceras y es raro.
-
Linfoma anaplásico de células grandes sistémico: empieza en los ganglios linfáticos y puede afectar otras partes del cuerpo. Tiene un crecimiento rápido y puede tener una alta concentración de la proteína ALK, lo que mejora el pronóstico. Es más común en niños.
-
Linfoma extraganglionar de células T/NK: comienza cerca de la nariz y puede afectar los senos paranasales, la tráquea y otros órganos. Se encuentra el virus de Epstein-Barr en las células tumorales y puede presentar síndrome hemofagocítico. Es raro y requiere tratamiento para inhibir el sistema inmunitario.
-
Granulomatosis linfomatoide: afecta principalmente a los pulmones, pero también puede involucrar los senos paranasales, piel, riñones y sistema nervioso central. El cáncer invade los vasos sanguíneos y destruye el tejido. A veces, se disemina al cerebro, lo que requiere quimioterapia intratecal o radioterapia dirigida.
-
Linfoma angioinmunoblástico de células T: comienza en las células T y se caracteriza por la hinchazón de los ganglios linfáticos. Otros síntomas incluyen sarpullido, fiebre, pérdida de peso y sudores nocturnos. Los pacientes pueden tener alta gammaglobulina en sangre e infecciones oportunistas debido al debilitamiento del sistema inmunitario.
-
Linfoma periférico de células T: se origina en los linfocitos T maduros que se desplazan desde el timo a otros sitios linfáticos como los ganglios linfáticos, médula ósea y bazo. Existen tres subtipos de este linfoma:
1- Linfoma hepatoesplénico de células T: un tipo raro de linfoma que afecta principalmente a hombres jóvenes. Comienza en el hígado y el bazo. Las células cancerosas tienen un receptor gamma/delta en su superficie.
2- Linfoma subcutáneo de células T similar a paniculitis: comienza en la piel o mucosa. A menudo se asocia con el síndrome hemofagocítico, una condición grave que provoca inflamación severa en el cuerpo. Requiere tratamiento para inhibir el sistema inmunitario.
3- Linfoma de células T asociado a enteropatía: este tipo de linfoma se presenta en el intestino delgado de pacientes con enfermedad celíaca no tratada. Es raro que los pacientes con enfermedad celíaca diagnosticada en la niñez y que siguen una dieta sin gluten desarrollen este linfoma.
-
Linfoma intravascular de células B grandes: afecta los vasos sanguíneos pequeños, especialmente los del encéfalo, riñón, pulmón y piel. La obstrucción de estos vasos sanguíneos es la causa de los síntomas, también se le conoce como linfomatosis intravascular.
-
Linfoma de Burkitt: este linfoma de células B crece rápidamente y puede afectar varios órganos, como la mandíbula, los intestinos y los riñones. Hay tres tipos: endémico (relacionado con el virus de Epstein-Barr y común en África), esporádico (presente globalmente) y relacionado con inmunodeficiencia (común en pacientes con VIH). Puede diseminarse al encéfalo y médula espinal, por lo que se trata de forma preventiva. Es más común en niños y jóvenes.
-
Linfoma linfoblástico: comienza en células T o B, pero es más frecuente en células T. Se caracteriza por la presencia de linfoblastos en los ganglios linfáticos y el timo, puede diseminarse a otros órganos, como la médula ósea y el encéfalo. Es más común en adolescentes y jóvenes y tiene similitudes con la leucemia linfoblástica aguda.
-
Leucemia o linfoma de células T: provocada por el virus de la leucemia humana de células T de tipo 1 (VLHT-1), se caracteriza por lesiones en huesos y piel, alta concentración de calcio en la sangre y aumento de los ganglios linfáticos, bazo e hígado.
-
Linfoma de células de manto: común en adultos mayores, comienza en los ganglios linfáticos y puede diseminarse a otros órganos como el bazo y la médula ósea. Los pacientes tienen una proteína en exceso llamada ciclina D1 o una mutación genética en las células de linfoma. En algunos casos, la demora en el tratamiento no afecta el pronóstico.
-
Trastorno linfoproliferativo postrasplante: se presenta en pacientes que han recibido un trasplante de órganos y están bajo tratamiento inmunodepresor. La mayoría de estos trastornos afectan a las células B e involucran el virus de Epstein-Barr, tratándose generalmente como cáncer.
-
Linfoma plasmablástico: un linfoma de células B grandes de crecimiento rápido, que comúnmente se observa en pacientes con VIH.
Síntomas
Los signos y síntomas del linfoma no Hodgkin pueden incluir lo siguiente:
-
Hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello, de las axilas o de la ingle
-
Hinchazón o dolor abdominal
-
Dolor en el pecho, tos o dificultad para respirar
-
Agotamiento persistente
-
Fiebre
-
Sudores nocturnos
-
Pérdida de peso sin causa aparente
.jpg)
Diagnóstico
Probablemente, el doctor pregunte sobre antecedentes médicos personales y familiares. Hará que se realicen las pruebas y los procedimientos que se utilizan para diagnosticar el linfoma no Hodgkin, muchas veces es confuso saber qué examen de detección del cáncer se debe hacer, cuándo y con qué frecuencia, y a qué edad dejar de hacerlo. Aquí encontrarás algunas preguntas para conversar con su médico:
1- ¿Qué exámenes para detectar el cáncer me recomiendan?
2- ¿Con qué frecuencia me los debo hacer para revisar mi estado?
3- ¿Necesito alguna preparación para el (los) examen(es)?
4- ¿Qué pasa durante el examen? ¿Tiene algún riesgo o efectos secundarios?
5- ¿Cuánto tardan en darme los resultados?
6- ¿Cómo me avisarán sobre los resultados del examen y dónde lo retiro? ¿Por correo electrónico, por su web o por teléfono?
8- ¿Qué pasa si el resultado no es normal?
Entre los exámenes que le soliciten a los pacientes se pueden incluir los siguientes:
Examen físico. El médico examina si hay ganglios linfáticos inflamados en el cuello, la axila y la ingle, y analiza si el bazo o el hígado también se encuentran inflamados.
.jpg)
Análisis de sangre y de orina. Los análisis de sangre y de orina ayudan a descartar una infección u otra enfermedad.
Recuento sanguíneo completo (RSC). Procedimiento en el que se toma una muestra de sangre para verificar los siguientes elementos:
El número de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
La cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta el oxígeno) en los glóbulos rojos.
.jpg)
Pruebas por imágenes. El médico puede recomendar hacer pruebas por imágenes para buscar signos de células linfomatosas en otras áreas del cuerpo.
Los exámenes pueden incluir tomografía computarizada, imágenes por resonancia magnética y tomografía por emisión de positrones.

Prueba del ganglio linfático. El médico puede recomendar un procedimiento de biopsia de ganglios linfáticos para extirpar todo o parte de un ganglio linfático y hacer pruebas de laboratorio.
El análisis del tejido del ganglio linfático en el laboratorio puede revelar si tienes linfoma no hodgkiniano y, si es así, de qué tipo se trata.
Análisis de médula ósea y/o Punción lumbar: Un procedimiento de biopsia y aspiración de médula ósea consiste en introducir una aguja en el hueso de la cadera para extraer una muestra de médula ósea. La muestra se analiza para buscar células de linfoma no Hodgkin, si se teme que el linfoma afecta al líquido que se encuentra alrededor de la médula espinal, el médico podría recomendar un procedimiento para extirpar parte del líquido y realizar pruebas. En una punción lumbar, el médico introduce una aguja pequeña en el canal espinal de la región lumbar.

Causas del Linfoma no Hodgkin y factores de riesgo
Trasplantes y medicamentos que inhiben el sistema inmunitario: Si tuviste un trasplante de órgano y tomas medicamentos que controlan tu sistema inmunitario, podrías tener un mayor riesgo de padecer linfoma no hodgkiniano, tal como sugieren los investigadores Opelz & Henderson el año 1993 en su estudio “Incidence of non‑Hodgkin lymphoma in kidney and heart transplant recipients”, presentado en la revista científica The Lancet.

Factores Genéticos: La predisposición genética es uno de los factores más significativos en el desarrollo del linfoma no Hodgkin. Estudios han identificado diversas mutaciones genéticas que alteran la función normal de las células inmunitarias, lo que podría promover el crecimiento anómalo de las células linfáticas, así lo sugieren los investigadores Morton, et al. en su estudio “Risk of non‑Hodgkin lymphoma associated with germline variation in genes that regulate the cell cycle, apoptosis, and lymphocyte development”, publicado en Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, el año 2009.

Infecciones Virales: La predisposición genética es uno de los factores más significativos en el desarrollo del linfoma no Hodgkin. Estudios como el de Skibola, Curry y Nieters (2007), titulado “Genetic susceptibility to lymphoma”, han identificado diversas mutaciones genéticas que alteran la función normal de las células inmunitarias, lo que podría promover el crecimiento anómalo de las células linfáticas. Asimismo, la investigación de Schuetz et al. (2013), “Non-Hodgkin lymphoma risk and variants in genes controlling lymphocyte development”, respalda esta relación al encontrar asociaciones entre variantes genéticas y el desarrollo de linfomas.

Exposición a Productos Químicos y Radiación: La exposición a ciertos productos químicos y a la radiación ionizante son factores de riesgo conocidos para el desarrollo de linfomas no Hodgkin. Los pesticidas, herbicidas y solventes industriales, como el benceno, han sido asociados con un mayor riesgo de LNH, especialmente en trabajadores de la agricultura y de la industria química.
La radioterapia puede aumentar el riesgo de desarrollar LNH en áreas previamente irradiadas, dado el daño al ADN y la alteración del microambiente inmunológico tal como se ha comprobado en varias investigaciones, como las publicadas por Grange & Delaunay en 2013, en el Journal of Environmental Medicine.

Enfermedades Autoinmunitarias e Inflamación Crónica: Las enfermedades autoinmunitarias y la inflamación crónica también se consideran factores predisponentes para el linfoma no Hodgkin.
En enfermedades como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico y la enfermedad celíaca, la estimulación constante del sistema inmunológico puede llevar a la activación de mecanismos patológicos que favorecen la transformación maligna de los linfocitos. Además, se ha encontrado que en algunas formas de linfoma, como el linfoma MALT (tejido linfoide asociado a mucosas) o la infección crónica por Helicobacter pylori, puede inducir cambios que favorecen el desarrollo de tumores linfáticos, como se comprueba, por ejemplo, en la investigación publicada por Howe & Lawrence en 2020.

Factores Ambientales y Estilo de Vida: Diversas investigaciones han demostrado que, además de los factores genéticos y virales, los factores ambientales y de estilo de vida también influyen significativamente en el desarrollo del linfoma no Hodgkin. En un metaanálisis realizado por Han et al. (2017), se comprobó que una dieta rica en grasas, especialmente de origen animal, se asocia con un mayor riesgo de desarrollar linfoma, en particular el linfoma difuso de células B grandes. De forma similar, una revisión sistemática llevada a cabo por Hidayat et al. (2018), encontró que la obesidad, evaluada mediante el índice de masa corporal (IMC), se relaciona con un incremento significativo del riesgo de linfoma, especialmente en individuos con IMC superior a 30 kg/m².
Por otro lado, una investigación epidemiológica publicada por Wen et al. (2005), evidenció que el sedentarismo también se asocia con un mayor riesgo de linfoma, mientras que la actividad física regular podría tener un efecto protector. Finalmente, un estudio publicado en la revista American Journal of Epidemiology por Lim et al. (2007), identificó una asociación moderada entre el tabaquismo y el riesgo de desarrollar ciertos subtipos de linfoma no Hodgkin, lo cual sugiere un papel relevante del estilo de vida en la etiología de esta enfermedad.
Tratamiento del Linfoma no Hodgkin: Enfoque Integrativo
El tratamiento del linfoma no Hodgkin (LNH) depende de diversos factores, como el tipo específico de linfoma, la etapa de la enfermedad y la condición general del paciente. Las opciones de tratamiento incluyen:
Quimioterapia Combinada: R-CHOP
El régimen R-CHOP es una combinación de cuatro medicamentos: ciclofosfamida, doxorrubicina, vincristina y prednisona, junto con el anticuerpo monoclonal rituximab. Este tratamiento es comúnmente utilizado para tratar el linfoma difuso de células B grandes (DLBCL), un subtipo agresivo de LNH. La quimioterapia actúa destruyendo las células cancerosas, pero también puede afectar a células sanas, lo que provoca efectos secundarios como fatiga, náuseas y disminución de la función inmunológica.
Desde una perspectiva integrativa, la terapia de campos electromagnéticos pulsantes (PEMF) puede complementar el tratamiento R-CHOP. La terapia PEMF utiliza campos magnéticos de baja frecuencia para estimular las células y mejorar la circulación sanguínea, lo que puede disminuir el dolor, la fatiga y promover la regeneración celular. Aunque esta terapia no reemplaza los tratamientos convencionales, se investiga como una opción complementaria que puede ayudar a reducir los efectos secundarios y mejorar la calidad de vida del paciente.
Podemos ver diversos estudios realizados por investigadores de Holanda, Corea del Sur, China, Japón, India y Estados Unidos, entre otros países, en los cuales se usaron células de cáncer de mama MCF-7 y se demostró que la combinación de PEMF y doxorrubicina (medicamento ocupado para diversos tipos de cáncer, entre ellos Linfoma no Hodgkin) aumenta la detención del ciclo celular en fase G1 y activa vías de apoptosis (muerte celular programada) de las células con cáncer, intensificando el efecto citotóxico del medicamento. Además, PEMF mejora la oxigenación celular y la circulación sanguínea, lo que puede facilitar la llegada del fármaco a los tejidos tumorales, un factor clave para la efectividad del tratamiento (Kim & Kim, 2022; Woo, Kim, Kim, Jung, Lee, Kim, 2022; Sukumar, Thai, Chan, Iversen, Wu, Fong, Lim & Franco-Obregón, 2024; Woo & Kim, 2024).
En investigaciones recientes, los investigadores Woo, Jung, Lee, Kim & Kim han demostrado en su documento científico presentado en la revista Anticancer Research el 2024, que en células MDA-MB-231, la combinación de doxorrubicina y PEMF aumentó la detención del ciclo celular en la fase G2 tardía, inhibiendo la actividad de la topoisomerasa II alfa. Adicionalmente, se han tratado células tumorales de osteosarcoma con doxorrubicina y PEMF logrando una excelente combinación (Muramatsu, Matsui, Deie & Sato, 2017).
Terapia Dirigida: Inhibidores de la Tirosina Quinasa
Los inhibidores de la tirosina quinasa, como ibrutinib e idelalisib, son medicamentos que se dirigen a proteínas específicas en las células cancerosas, bloqueando señales que promueven su crecimiento. Estos tratamientos han mostrado eficacia en ciertos subtipos de LNH, especialmente en casos resistentes a la quimioterapia convencional. Tal como vimos en párrafos anteriores, son varios los tipos de linfoma no Hodgkin, por lo que ciertos químicos son más eficientes en algunos tipos, es así que poder complementar y tener más de una estrategia para luchar contra el cáncer es crucial para aumentar las probabilidades de éxito contra éste.
Los inhibidores de la tirosina quinasa enfocados en Bruton (BTK) bloquean una enzima clave en la vía del receptor del linfocito B (BCR), interrumpiendo señales de supervivencia y proliferación celular en linfomas de células B como LNH. El primer inhibidor fue ibrutinib, seguido por generaciones posteriores como acalabrutinib, zanubrutinib y pirtobrutinib, con mayor selectividad y menor toxicidad, de acuerdo a los investigadores Nakhoda, Vistarop y Wang el año 2022, en la prestigiosa revista British Journal of Haematology en su estudio sobre inhibidores de la Tirosina Quinasa en Leucemia y Linfoma no Hodgkin.
La integración de los PEMF con la terapia dirigida puede potenciar los efectos terapéuticos. La terapia PEMF ha demostrado inducir la muerte celular programada (apoptosis) en células tumorales y modular la expresión genética, lo que podría mejorar la respuesta al tratamiento dirigido. Además, los PEMF pueden fortalecer la respuesta inmunológica del paciente, facilitando la eliminación de células malignas.
Inmunoterapia
La inmunoterapia, como el uso de anticuerpos monoclonales como rituximab, se basa en estimular el sistema inmunológico para que ataque a las células cancerosas. Esta estrategia ha mostrado resultados prometedores en el tratamiento de LNH, especialmente en combinación con otras terapias.
La inmunoterapia busca estimular al sistema inmunológico para que ataque a las células tumorales. Sin embargo, no todos los pacientes responden igual. La terapia PEMF ha demostrado la capacidad de modular el sistema inmune, aumentando la actividad de células NK (natural killer), mejorando la respuesta de los linfocitos T y regulando la inflamación crónica que muchas veces impide una inmunorespuesta efectiva. Los campos electromagnéticos pulsantes (PEMF) pueden activar componentes clave del sistema inmunológico, como los macrófagos y las células dendríticas. Esta activación mejora la presentación de antígenos y potencia la respuesta inmune adaptativa, facilitando la acción de la inmunoterapia, tal como se demuestra en la investigación presentada en el International Journal of Nanomedicine por los investigadores Trentini, D’Amora, Ronca, Lovatti, Calvo-Guirado, Licastro y Zavan el año 2024.
La terapia PEMF puede complementar la inmunoterapia al mejorar la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos, lo que facilita la acción de los anticuerpos monoclonales. Además, los PEMF pueden inducir la apoptosis en células tumorales y modular la expresión genética, potenciando así la eficacia de la inmunoterapia.
A diferencia del uso de quimioterapia, radioterapia o terapias dirigidas, las plataformas electromagnéticas podrían permitir la supervivencia de células inmunológicas asociadas al tumor, incluyendo células T antitumorales vírgenes y sensibilizadas. Además, el estrés y la apoptosis inducidos por EM en las células cancerosas podrían potenciar la inmunidad antitumoral endógena específica para antígenos tumorales (Fuster, 2024).
Puedes revisar el testimonio de uno de nuestros pacientes que complementó sus terapias de Inmunoterapias y quimioterapias junto con PEMF, obteniendo excelentes resultados en su tratamiento contra el Linfoma no Hodgkin en el siguiente link, además, puedes revisar testimonios de pacientes o resultados en diversos casos de uso de PEMF de manera complementaria.
La terapia con células CAR-T implica la modificación genética de las células T del paciente para que reconozcan y destruyan las células cancerosas. Esta terapia ha mostrado resultados prometedores, especialmente en pacientes con linfoma refractario o en recaída. Este tipo de inmunoterapia está atrayendo bastante atención por sus resultados, pero no es infalible, pues no cura el 100% de los casos y tiene un costo muy superior al resto de las terapias, situándose como uno de los tratamientos para el cáncer con mayor costo. En caso de poder acceder a este tipo de inmunoterapia, sin lugar a dudas será una muy buena opción terapéutica contra el cáncer.
La terapia PEMF puede complementar la terapia CAR-T al mejorar la función de las células T y facilitar su acción contra las células tumorales. Además, los PEMF pueden reducir la inflamación y los efectos secundarios asociados con la terapia CAR-T, mejorando la calidad de vida del paciente. Estudios han mostrado que PEMF puede aumentar la expresión de citocinas inmunoestimulantes como la interleucina-2 y el interferón gamma, contribuyendo a una mayor activación de las células inmunes frente al tumor (Selvam et al., 2007). Esto sugiere un rol importante de PEMF como coadyuvante en terapias de inhibidores de puntos de control y otras formas de inmunoterapia.
Radioterapia
La radioterapia utiliza radiación de alta energía para destruir células cancerosas. Es especialmente efectiva en linfomas localizados en áreas específicas y puede combinarse con otros tratamientos.
La terapia PEMF puede complementar la radioterapia al reducir la inflamación y promover la regeneración de tejidos dañados. Además, los PEMF pueden mejorar la oxigenación de los tejidos, lo que aumenta la eficacia de la radioterapia. Un estudio, publicado en el Journal of Radiation Research, evidenció que PEMF potencia el estrés oxidativo en células tumorales, lo cual aumenta la eficacia de la radioterapia sin incrementar el daño en células normales (Erdal et al., 2008). Asimismo, se ha observado una mejoría en la cicatrización y reducción del dolor post radiación cuando se incorpora PEMF como terapia complementaria en células cancerígenas.
La radioterapia busca destruir células cancerosas mediante radiación ionizante. Sin embargo, su eficacia puede verse comprometida por la capacidad de las células tumorales para reparar el daño inducido. La terapia PEMF ha mostrado capacidad para inducir senescencia y apoptosis en células cancerosas, lo que podría aumentar la sensibilidad de estas células a la radiación, además, los PEMF pueden modular la expresión génica y la síntesis de proteínas, interfiriendo en procesos de reparación del ADN y potenciando el efecto citotóxico de la radioterapia (Vadalà et al., 2016). Esta sinergia podría traducirse en una mayor eficacia del tratamiento y una reducción en la dosis de radiación necesaria.
En otros estudios, publicados en las revistas Cancer Cell International e International Journal of Radiation Biology sobre el efecto de la terapia electromagnética, se logra evidenciar que la combinación de ambas modalidades terapéuticas condujo a una reducción sostenida y significativa en la densidad volumétrica de los vasos sanguíneos del tumor, teniendo un potencial uso clínico al usarse en metodologías complementarias (Cameron, Sun, Short, Hardman & Williams, 2005).
Trasplante de Células Madre o de Médula Ósea
El trasplante de células madre o de médula ósea reemplaza la médula ósea dañada por células madre sanas, permitiendo la producción de nuevas células sanguíneas. Es considerado en casos de linfoma en recaída o refractario.
El trasplante de células madre hematopoyéticas (TCSH) es un procedimiento terapéutico que consiste en administrar quimioterapia de alta dosis seguida de la infusión de células madre autólogas (propias) o alogénicas (donante) para restablecer la médula ósea. El trasplante autólogo (auto‑SCT) se usa como tratamiento de consolidación en pacientes con LNH recidivante o refractario que han respondido a quimioterapia de rescate. En muchos casos, mejora la supervivencia global y libre de progresión, aunque plantea riesgos de recaída si persiste enfermedad mínima residual (MRD) (Zahid et al., 2017, en Current Hematologic Malignancy Reports). Un meta-análisis de 18 estudios presentado en Sage Journals por los investigadores Wang et al. el año 2020, con más de 8.000 pacientes con LNH B recidivante o refractaria, mostró que auto-SCT se asocia con mejor supervivencia global y menor mortalidad relacionada al trasplante comparado con allo-SCT, aunque con mayor riesgo de recaída. No hubo diferencia significativa en supervivencia libre de progresión (PFS).
Acorde a distintos investigadores, el éxito del auto-SCT depende en gran medida de la respuesta previa a la quimioterapia (idealmente completa o parcial sensible) y del monitoreo de la enfermedad mínima residual (MRD), con estrategias como el uso de rituximab para “depurar” células con marcadores bcl-1 o bcl-2 mejorando resultados. (Gianni et al., 2020 en Anticancer Drugs).
La terapia PEMF puede complementar el trasplante al mejorar la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos, facilitando la recuperación postoperatoria. Además, los PEMF pueden reducir la inflamación y promover la regeneración de tejidos dañados, mejorando así los resultados del trasplante.
Estudios clínicos han mostrado que PEMF acelera la cicatrización de heridas quirúrgicas, mejora la movilidad y reduce el dolor postoperatorio (Markov, 2007). Además, en entornos preclínicos se ha observado que puede inhibir la proliferación de células tumorales residuales, lo que podría reducir el riesgo de recidiva local cuando se aplica tras una resección tumoral.
La cirugía es una intervención común para extirpar tumores sólidos. La aplicación de PEMF en el postoperatorio puede acelerar la cicatrización y reducir la inflamación, mejorando la recuperación del paciente. Además, tal como vimos en párrafos anteriores, los PEMF pueden inducir apoptosis (muerte celular programada) en células tumorales residuales, disminuyendo el riesgo de recurrencia, sin afectar células sanas en el proceso (Vadalà et al., 2016).
Campos Electromagnéticos Pulsantes (PEMF) en el Tratamiento del Linfoma no Hodgkin
Ya en los párrafos anteriores vimos cómo la terapia PEMF se logra complementar muy bien con otros tratamientos para el linfoma no Hodgkin. En las últimas décadas, el uso de Campos Electromagnéticos Pulsantes (PEMF) ha emergido como una terapia complementaria en el tratamiento del linfoma no Hodgkin. La terapia PEMF ocupa ondas electromagnéticas que son reguladas para generar apoptosis (muerte celular programada) en las células con cáncer, inhibir la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de los existentes), modular la expresión del gen y la síntesis de proteínas, interactuando con secuencias específicas del ADN dentro de las regiones del promotor del gen, ayudando a nuestro sistema inmune, entre otros beneficios.
Varios investigadores comprueban que se pueden revertir los procesos del cáncer, inhibir la proliferación de células cancerígenas e inducir la apoptosis (muerte celular) por la aplicación de frecuencias electromagnéticas específicas coherentes (Tofani, Barone, Cintorino, De Santi, Ferrara, Orlassino et al., 2001; Beebe, Blackmore, White, Joshi y Schoenbach, 2004; Nuccitelli, Pliquett, Chen, Ford, Swanson, Beebe et al., 2006; Kirson, Dbaly, Tovarys, Vymazal, Soustiel, Itzhaki et al., 2007; Barbault, Costa, Bottger, Munden, Bomholt y Kuster, 2009; Zimmerman, Pennison, Brezovich, Yi, Yang, Ramaker et al., 2012; Blackman, 2012; Buckner C., Buckner A., Koren, Persinger y Lafrenieb, 2015).
Los PEMF generan campos magnéticos de baja frecuencia que interactúan con los tejidos biológicos, mejorando la circulación sanguínea y modulando la respuesta inmune. Este tratamiento complementario podría mejorar la respuesta del sistema inmunológico y potencialmente aumentar la eficacia de la quimioterapia y la inmunoterapia. No solo ayuda a reducir el dolor y las molestias asociadas al cáncer y sus tratamientos, sino que también puede disminuir la inflamación en el microambiente tumoral. Además, el efecto inmunomodulatorio de PEMF en células cancerosas aumenta la expresión del factor de necrosis tumoral alfa (alfaTNF) que induce una respuesta antitumoral, sinergizando la acción de la inmunoterapia y quimioterapia.
Si bien la terapia PEMF de Biopulse, al igual que otras terapias alrededor del mundo, no es una cura para el cáncer al 100% (ya que ninguno logra eliminar todos los tipos de cáncer, con todas sus variantes genéticas), es, sin lugar a dudas, una terapia complementaria que ayuda, en gran medida, a varios tipos de cáncer y, además, complementa la efectividad de la inmunoterapia, quimioterapia, cirugías y radioterapias, siendo una herramienta con varias ventajas para el paciente, tales como:
Segura, no citotóxica y no invasiva
Alivio del dolor crónico
Aumento de los procesos de curación
Mejoría del sueño
Aumento en la oxigenación
Curación del tejido óseo
Reducción del estrés
Estimulación antioxidante
Reparación de tejidos blandos
Aumento de la energía celular
Relajación muscular
Inhibición de la angiogénesis
¿Tienes Cáncer?
Estrategias de Prevención
Aunque no existe una manera garantizada de prevenir el linfoma no Hodgkin (LNH), existen varias estrategias que pueden disminuir el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Estas incluyen la reducción a la exposición de factores ambientales, el manejo de infecciones virales y la adopción de un estilo de vida saludable.
Recomendamos revisar nuestra sección de estrategias de prevención para el cáncer para obtener mayor información y, así, disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad.
El desarrollo del linfoma no Hodgkin es un proceso complejo influenciado por una combinación de factores genéticos, infecciosos, ambientales y de estilo de vida. Si bien los avances en la investigación genética y molecular han arrojado una mayor comprensión sobre las causas de esta enfermedad, aún queda mucho por descubrir sobre los mecanismos precisos que conducen a su aparición. La identificación temprana de los factores de riesgo y la prevención de exposiciones nocivas son fundamentales para reducir la incidencia de este tipo de cáncer.
El linfoma no Hodgkin es una enfermedad compleja con un diagnóstico y tratamiento que depende de múltiples factores, incluyendo el subtipo y la etapa clínica de la enfermedad. A pesar de los avances en las terapias convencionales, como la quimioterapia, la inmunoterapia y los trasplantes de células madre, el manejo de esta patología continúa siendo un desafío. La introducción de nuevas terapias, como el uso de PEMF, ofrece alternativas complementarias que pueden mejorar los resultados para los pacientes.
Bibliografía
-
Ansell, S. M. (2015, November). Hodgkin lymphoma: diagnosis and treatment. In Mayo Clinic Proceedings (Vol. 90, No. 11, pp. 1574-1583). Elsevier.
-
Arévalo Gárate, M. D. L. Á., & Alvarado Arindia, F. G. (2021). Factores de riesgo y características clínicas de pacientes con linfoma no Hodgkin difuso de células B grandes. Hospital José Carrasco Arteaga. Cuenca. 2015-2019.
-
Barbault, A., Costa, F.P., Bottger, B., Munden, R.F., Bomholt, F. & Kuster, N. (2009). Amplitude-Modulated Electromagnetic Fields for the Treatment of Cancer: Discovery of Tumor-Specific Frequencies and Assessment of a Novel Therapeutic Approach. Journal of Experimental & Clinical Cancer Research, 28, 51. https://doi.org/10.1186/1756-9966-28-51
-
Beebe, S.J., Blackmore, P.F., White, J., Joshi, R.P. and Schoenbach, K.H. (2004). Nanosecond Pulsed Electric Fields Modulate Cell Function through Intracellular Signal Transduction Mechanisms. Physiological Measurement, 25, 1077-1093. https://doi.org/10.1088/0967-3334/25/4/023
-
Blackman, C.F. (2012). Treating Cancer with Amplitude-Modulated Electromagnetic Fields: A Potential Paradigm Shift, Again? British Journal of Cancer, 106, 241-242. https://doi.org/10.1038/bjc.2011.576
-
Cameron, I. L., Sun, L. Z., Short, N., Hardman, W. E., & Williams, C. D. (2005). Therapeutic Electromagnetic Field (TEMF) and gamma irradiation on human breast cancer xenograft growth, angiogenesis and metastasis. Cancer Cell International, 5, 1-13.
-
Castro-Jalca, J. E., Arteaga-Mero, N. M. & Torres-Porozo, T. C. (2024). Linfomas: prevalencia, factores de riesgo y diagnóstico de laboratorio. MQRInvestigar, 8(1), 2918-2941.
-
Erdal, N., Gürgül, S., Tamer, L. & Ayaz, L. (2008). Effects of long-term exposure of extremely low frequency magnetic field on oxidative/nitrosative stress in rat liver. Journal of radiation research, 49(2), 181-187.
-
Fuster, M. M. (2024). Integrating electromagnetic cancer stress with immunotherapy: a therapeutic paradigm. Frontiers in Oncology, 14, 1417621.
-
Gianni, A.M., Berinstein, N.L., Evans, P.A., López-Guillermo, A., Solano, C. Stem-cell transplantation in non-Hodgkin's lymphoma: improving outcome. Anticancer Drugs. 2002 Nov;13 Suppl 2:S35-42. doi: 10.1097/00001813-200211002-00006. PMID: 12710589.
-
Han, T. J., Lin, X., Xie, Y., Ma, J. & Li, M. (2017). Dietary fat consumption and non-Hodgkin’s lymphoma risk: A meta-analysis. Nutrition and Cancer, 69(2), 221–228. https://doi.org/10.1080/01635581.2017.1263757
-
Hidayat K, Li HJ, Shi BM. Anthropometric factors and non-Hodgkin's lymphoma risk: systematic review and meta-analysis of prospective studies. Crit Rev Oncol Hematol. 2018 Sep;129:113-123. doi: 10.1016/j.critrevonc.2018.05.018. Epub 2018 Jun 6. PMID: 30097229.
-
Holdsworth, F., Worku, D., Bretton, A. L., Vella, C. & Walker, E. (2021). A guide to Hodgkin and non-Hodgkin lymphomas: similarities and differences. British Journal of Nursing, 30(17), S16-S22.
-
Kirson, E.D., Dbaly, V., Tovarys, F., Vymazal, J., Soustiel, J.F., Itzhaki, A. et al. (2007). Alternating Electric Fields Arrest Cell Proliferation in Animal Tumor Models and Human Brain Tumors. Proceedings of the National Academy of Sciences, 104, 10152-10157. https://doi.org/10.1073/pnas.0702916104
-
L. M., Subar, A. F., Baris, D., Stolzenberg-Solomon, R., Leitzmann, M. & Hartge, P. (2007). Alcohol, smoking, and body size in relation to incident Hodgkin’s and non-Hodgkin’s lymphoma risk. American Journal of Epidemiology, 166(6), 697–708. https://doi.org/10.1093/aje/kwm120
-
Nakhoda, S., Vistarop, A., Wang, Y.L. Resistance to Bruton tyrosine kinase inhibition in chronic lymphocytic leukaemia and non-Hodgkin lymphoma. Br J Haematol. 2023 Jan;200(2):137-149. doi: 10.1111/bjh.18418. Epub 2022 Aug 27. PMID: 36029036; PMCID: PMC9839590.
-
National Cancer Institute. (2020). Linfoma no Hodgkin - Diagnóstico y tratamiento. https://www.cancer.gov
-
National Cancer Institute. (2018). “Estimulación del sistema inmunitario reduce algunos linfomas de crecimiento lento”.
-
Nuccitelli, R.U., Pliquett, X., Chen, W., Ford, R., Swanson, J., Beebe, S.J. et al. (2006). Nanosecond Pulsed Electric Fields Cause Melanomas to Self-Destruct. Biochemical and Biophysical Research Communications, 343, 351-360. https://doi.org/10.1016/j.bbrc.2006.02.181
-
Ministerio de Salud. Departamento de Epidemiología. Análisis de tendencia de Mortalidad y Mortalidad Prematura- Años de vida Potencialmente Perdidos (AVPP) por Cáncer, 2000-2019. Chile 2023.
-
Morton, L. M., Purdue, M.P., Zheng, T., Wang, S.S., Armstrong, B. et al. (2009). Risk of non‑Hodgkin lymphoma associated with germline variation in genes that regulate the cell cycle, apoptosis, and lymphocyte development. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, 18(4), 1259–1270. https://doi.org/10.1158/1055‑9965.EPI‑08‑0769
-
Muramatsu, Y., Matsui, T., Deie, M. & Sato, K. (2017). Pulsed electromagnetic field stimulation promotes anti-cell proliferative activity in doxorubicin-treated mouse osteosarcoma cells. in vivo, 31(1), 61-68
-
Opelz, G. & Henderson, R. (1993). Incidence of non‑Hodgkin lymphoma in kidney and heart transplant recipients. The Lancet, 342(8886–8887), 1514–1516. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(05)80084-4
-
Pan, S. Y., Mao, Y. & Ugnat, A. M. (2005). Physical activity, obesity, energy intake, and the risk of non-Hodgkin's lymphoma: a population-based case-control study. American journal of epidemiology, 162(12), 1162-1173.
-
Pawluk, W. (2003, March). Pain management with pulsed electromagnetic field (PEMF) treatment. In Am Pain Soc (Vol. 20, pp. 23-32).
-
Rabasa, M. P. (2001). Factores pronósticos en los linfomas: linfomas no Hodgkin y linfoma de Hodgkin. In Anales del Sistema Sanitario de Navarra (Vol. 24, pp. 141-158)
-
Rodríguez, M., del Socorro García, J., Rosales, J., Duque, J. E., Abello, V., Grajales, M. & Camacho, A. (2005). Consenso colombiano sobre el tratamiento del linfoma folicular no Hodgkin. Revista Colombiana de Cancerología, 9(4), 149-175
-
Ross, C. L., Syed, I., Smith, T. L. & Harrison, B. S. (2017). The regenerative effects of electromagnetic field on spinal cord injury. Electromagnetic biology and medicine, 36(1), 74-87. https://doi.org/10.3109/15368378.2016.1160408
-
Schmitz, N., Buske, C. & Gisselbrecht, C. (2007, October). Autologous stem cell transplantation in lymphoma. In Seminars in hematology (Vol. 44, No. 4, pp. 234-245). WB Saunders.
-
Schuetz, J. M., Daley, D., Leach, S., Conde, L., Berry, B. R., Gallagher, R. P. & Spinelli, J. J. (2013). Non-Hodgkin lymphoma risk and variants in genes controlling lymphocyte development. PLOS ONE, 8(9), e75170. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0075170
-
Selvam, R., Ganesan, K., Raju, K. N., Gangadharan, A. C., Manohar, B. M. & Puvanakrishnan, R. (2007). Low frequency and low intensity pulsed electromagnetic field exerts its antiinflammatory effect through restoration of plasma membrane calcium ATPase activity. Life sciences, 80(26), 2403-2410.
-
Skibola, C. F., Curry, J. D. & Nieters, A. (2007). Genetic susceptibility to lymphoma. Haematologica, 92(7), 960–969. https://doi.org/10.3324/haematol.10596
-
Smedby, K. E., Baecklund, E. & Askling, J. (2006). Malignant lymphomas in autoimmunity and inflammation: a review of risks, risk factors, and lymphoma characteristics. Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention, 15(11), 2069-2077.
-
Sukumar, V. K., Tai, Y. K., Chan, C. W., Iversen, J. N., Wu, K. Y., Fong, C. H. H., Lim, J. S. J. & Franco-Obregón, A. (2024). Brief Magnetic Field Exposure Stimulates Doxorubicin Uptake into Breast Cancer Cells in Association with TRPC1 Expression: A Precision Oncology Methodology to Enhance Chemotherapeutic Outcome. Cancers, 16(22), 3860. https://doi.org/10.3390/cancers16223860
-
Tofani, S., Barone, D., Cintorino, M., De Santi, M.M., Ferrara, A., Orlassino, R. et al. (2001). Static and ELF Magnetic Fields Induce Tumor Growth Inhibition and Apoptosis. Bioelectromagnetics, 22, 419-428. https://doi.org/10.1002/bem.69
-
Trentini, M., D’Amora, U., Ronca, A., Lovatti, L., Calvo-Guirado, J. L., Licastro, D., Zavan, B. (2024). Bone Regeneration Revolution: Pulsed Electromagnetic Field Modulates Macrophage-Derived Exosomes to Attenuate Osteoclastogenesis. International Journal of Nanomedicine, 19, 8695–8707. https://doi.org/10.2147/IJN.S470901
-
Vadalà, M., Morales‐Medina, J. C., Vallelunga, A., Palmieri, B., Laurino, C. & Iannitti, T. (2016). Mechanisms and therapeutic effectiveness of pulsed electromagnetic field therapy in oncology. Cancer medicine, 5(11), 3128-3139.
-
Wang, J., Duan, X., Yang, L., Liu, X., Hao, C., Dong, H., Gu, H., Tang, H., Dong, B., Zhang, T., Gao, G., Liang, R. Comparison of Survival Between Autologous and Allogeneic Stem Cell Transplantation in Patients with Relapsed or Refractory B-Cell Non-Hodgkin Lymphoma: A Meta-Analysis. Cell Transplant. 2020 Jan-Dec;29:963689720975397. doi: 10.1177/0963689720975397. PMID: 33238731; PMCID: PMC7784574.
-
Woo, S.H., Kim, B., Kim, S.H., Jung, B.C., Lee, Y., Kim, Y.S. Pulsed electromagnetic field potentiates etoposide-induced MCF-7 cell death. BMB Rep. 2022 Mar;55(3):148-153. doi: 10.5483/BMBRep.2022.55.3.119. PMID: 34674796; PMCID: PMC8972140.
-
WOO, S-H. & KIM, Y.S. (2024). Pulsed Electromagnetic Field Enhances Doxorubicin-induced Reduction in the Viability of MCF-7 Breast Cancer Cells, Korean Journal Clinical Laboratory Sciences 2024;56:73-84 https://doi.org/10.15324/kjcls.2024.56.1.73
-
WOO, SUNG-HUN, JUNG, BYUNG CHUL, KIM, JUN-YOUNG, LEE, YONG-HEUM, KIM, YOON SUK (2024). PEMF Potentiates Doxorubicin-induced Late G2 Arrest in MDA-MB-231 Breast Cancer Cells. Anticancer Research July 2024, 44 (7) 2837-2846; DOI: https://doi.org/10.21873/anticanres.17096
-
Yan, Z., Wang, D., Cai, J., Shen, L., Jiang, M., Liu, X. & Jing, D. (2022). High-specificity protection against radiation-induced bone loss by a pulsed electromagnetic field. Science Advances, 8(34), eabq0222.
-
Zahid, U., Akbar, F., Amaraneni, A., Husnain, M., Chan, O., Riaz, I. B., McBride, A., Iftikhar, A. & Anwer, F. (2017). A review of autologous stem cell transplantation in lymphoma. Current Hematologic Malignancy Reports, 12(3), 217–226. https://doi.org/10.1007/s11899-017-0382-1
-
Zhang, Y., Dai, Y., Zheng, T. & Ma, S. (2011). Risk factors of non-Hodgkin's lymphoma. Expert opinion on medical diagnostics, 5(6), 539-550.
-
Zimmerman, J.W., Pennison, M.J., Brezovich, I., Yi, N., Yang, C.T., Ramaker, R. et al. (2012) Cancer Cell Proliferation Is Inhibited by Specific Modulation Frequencies. British Journal of Cancer, 106, 307-313. https://doi.org/10.1038/bjc.2011.523
CONOCE MÁS SOBRE LOS EFECTOS DE LA TERAPIA PEMF

%20(12).png)


.jpg)




.jpg)
