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Cáncer Gástrico

El cáncer gástrico, también conocido como cáncer de estómago, es un tumor maligno que se origina en las células que recubren la capa más interna del estómago, órgano que pertenece a nuestro sistema digestivo. Es un tipo de cáncer que surge del crecimiento y la división descontrolada de células anormales en el estómago.

El cáncer gástrico representa un importante desafío de salud pública a nivel mundial, y particularmente en países como Chile, donde su incidencia se encuentra entre las más altas del planeta. La detección temprana y el estadio en el momento del diagnóstico son factores determinantes para el pronóstico y la supervivencia de los pacientes. A pesar de los avances en las técnicas diagnósticas y de las terapias disponibles, la mayoría de los casos en Chile se identifican en etapas avanzadas, lo que dificulta el manejo clínico y reduce las tasas de éxito del tratamiento. Según el estudio Global Cancer Statistics 2022 de GLOBOCAN, Chile presenta una tasa de incidencia estandarizada por edad (ASIR) de 17,8 casos por 100.000 habitantes, ubicándose en el séptimo lugar a nivel mundial. Esta elevada incidencia se traduce en aproximadamente 5.000 nuevos casos hospitalizados anualmente, lo que subraya la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento en el país.

En este contexto, estudiaremos y explicaremos los diferentes tipos de cáncer gástrico, sus principales síntomas, las medidas de prevención disponibles y los tratamientos existentes, con el fin de aportar una visión integral que contribuya a una mejor comprensión y manejo de esta enfermedad.

Síntomas

Los síntomas del cáncer gástrico pueden variar, pero pueden incluir: 

 

  • Dolor abdominal persistente

  • Pérdida de peso involuntaria

  • Pérdida de apetito

  • Náuseas

  • Vómitos

  • Dificultad para tragar

  • Fatiga

  • Sangre en las heces

 

Sin embargo, estos síntomas también pueden ser causados ​​por varias otras condiciones, lo que dificulta la detección y el diagnóstico temprano.

 

Si presentas alguno de estos síntomas consulta con tu médico para realizar los exámenes correspondientes. 

Muchas veces, los síntomas del cáncer gástrico aparecen cuando la enfermedad ya está avanzada, lo que reduce significativamente las posibilidades de un tratamiento exitoso. Por eso, es altamente recomendable asistir al médico para chequeos regulares, especialmente si tienes antecedentes familiares de cáncer gástrico (o de otros tipos de cáncer), ya que este factor incrementa el riesgo.

Un artículo reciente de Luu et al. (2022), publicado en Asia‑Pacific Journal of Clinical Oncology, concluye que "el grupo con antecedentes familiares […] podría beneficiarse de una vigilancia endoscópica cada 1 a 2 años", dados sus niveles elevados de atrofia o metaplasia intestinal.

La prevención y el diagnóstico en etapas tempranas ofrecen una tasa de éxito clínica muchísimo mayor, puesto que los tratamientos funcionan mejor y disminuyen la mortalidad. Detectar el cáncer a tiempo puede elevar las tasas de supervivencia por encima del 85–90 %, mientras que en estadios avanzados bajan a menos del 10 %.

Tipos de cáncer Gástrico

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Desde una perspectiva científica, el cáncer gástrico se clasifica principalmente como adenocarcinoma, lo que significa que comienza en las células glandulares que producen moco y otros líquidos en el revestimiento del estómago. Otros tipos menos comunes de cáncer gástrico incluyen linfomas, tumores del estroma gastrointestinal (GIST) y tumores carcinoides.

Adenocarcinoma gástrico

Es el tipo más común, originado en las células glandulares del revestimiento gástrico que producen moco y otras secreciones.

 Según la clasificación de Lauren y WHO:
 

  • Intestinal: forma glándulas, asociada a gastritis crónica y metaplasia intestinal. Más frecuente en adultos mayores.

  • Difuso: células poco cohesivas infiltran la pared, aparece en personas jóvenes y tiene peor pronóstico.

  • Otras variantes menos frecuentes: papilar, tubular, mucinoso, de células anillo de sello, carcinoma indiferenciado. 

 

Representan la gran mayoría de los casos y su detección, tipificación y estadificación (TNM) determinan el tratamiento y pronóstico.
 

Linfomas gástricos

Los linfomas gástricos son neoplasias que afectan el tejido linfoide del estómago, representando aproximadamente entre el 1 % y el 6 % de las neoplasias gástricas. Los tipos más comunes incluyen el linfoma MALT (zona marginal de células B) y el linfoma difuso de células B grandes. Una infección crónica por Helicobacter pylori está estrechamente relacionada con la proliferación clonal de linfocitos en estos linfomas; la erradicación de esta bacteria puede inducir la remisión en aproximadamente el 60–80 % de los casos.

Tumores del estroma gastrointestinal (GIST)

Son tumores del tipo mesenquimatoso (no epitelial), originado en células de Cajal; es decir, el tumor nace en el tejido de soporte del aparato digestivo y se desarrolla a partir de las células que controlan los movimientos del intestino.

Representan aproximadamente entre el 1 y 3 % de los tumores gastrointestinales. Alrededor del 85 % presenta mutaciones en el gen KIT y cerca del 10 % presentan mutaciones en el gen PDGFRA. La mayoría expresan CD117 (proteína KIT) , por lo que suelen ser positivos para este marcador en inmunohistoquímica. Aunque son tumores relativamente raros, el estómago es la localización más frecuente, concentrando aproximadamente entre el 60 y el 70 % de los casos.  

Tumores carcinoides (o neoplasias neuroendocrinas)

Se originan en células productoras de hormonas (ECL) del estómago, representan solo ~3 % de los tumores gástricos.
 

  • Tipo I: relacionados con atrofia gástrica crónica, multifocales, generalmente benignos.
     

  • Tipo II: ligados al síndrome de Zollinger‑Ellison/MEN‑1, malignidad moderada.
     

  • Tipo III/IV: esporádicos y más agresivos, con riesgo metastásico.
     

El diagnóstico de cáncer gástrico implica una combinación de evaluación del historial médico, examen físico, pruebas de imagen (como endoscopía, tomografía computarizada o ultrasonido) y biopsia, que es la extracción de una pequeña muestra de tejido para análisis de laboratorio.

 

Las opciones de tratamiento para el cáncer gástrico dependen de varios factores, incluido el estado del cáncer, la salud general del paciente y las preferencias personales. El tratamiento puede incluir cirugía para extirpar el tumor y los ganglios linfáticos adyacentes, quimioterapia, radioterapia, terapia dirigida o inmunoterapia. En algunos casos, se utiliza una combinación de estos tratamientos.

Desafortunadamente, el cáncer gástrico suele diagnosticarse en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de tratamiento exitoso y supervivencia son menores. Sin embargo, los avances en el conocimiento médico y las opciones de tratamiento han mejorado los resultados para algunos pacientes.

Causas del cáncer Gástrico

Las causas del cáncer gástrico son multifactoriales y se deben a una combinación de factores genéticos, ambientales y microbiológicos. Entre los factores más importantes se encuentran:

 

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La bacteria Helicobacter pylori es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo del cáncer gástrico. Esta infección crónica induce inflamación y úlceras en la mucosa gástrica, lo que puede llevar a una transformación maligna en las células del estómago. La infección por H. pylori está asociada con la progresión de la gastritis crónica, que es una de las precursoras del cáncer gástrico, tal como lo describen los investigadores Liu y Zhang el año 2018 en la revista Gastroenterology Research and Practice, una revista especializada de medicina gástrica.

 

Factores Dietéticos: Una dieta rica en alimentos procesados, carnes rojas, sal, y baja en frutas y verduras, está asociada con un mayor riesgo de cáncer gástrico. En particular, los alimentos conservados en sal, como el pescado salado y las carnes curadas, contienen nitratos y nitritos, que pueden transformarse en compuestos N‑nitroso con potencial carcinogénico.

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Un ejemplo es el estudio japonés de cohorte prospectiva realizado entre 1990 y 2001 por Tsugane et al., en la revista Cancer Science (2005), que encontró una asociación dosis‑respuesta entre ingesta dietética de sal y riesgo de cáncer gástrico en hombres: aquellos en el quintil más alto tenían un riesgo 2,3 veces mayor en comparación con el quintil más bajo (p<0,001). 

Por otro lado, un meta-análisis titulado Red and Processed Meat Intake Is Associated with Higher Gastric Cancer Risk: A Meta-Analysis of Epidemiological Observational Studies (Zhu et al., 2013), publicado en la revista PLoS ONE, concluyó que una alta ingesta de carnes rojas y procesadas —ricas en sal, nitratos y nitritos— se asocia con un mayor riesgo de cáncer gástrico. Este efecto se atribuye, en parte, a la formación endógena de compuestos N-nitroso, así como a la generación de aminas heterocíclicas y de hidrocarburos aromáticos policíclicos durante el procesamiento y la cocción a altas temperaturas. Ante esta evidencia, se recomienda moderar el consumo de carnes rojas y procesadas, privilegiando fuentes proteicas más saludables como el pescado, las legumbres o las carnes blancas, y emplear métodos de cocción menos agresivos. Dichas medidas, junto con una dieta equilibrada y la práctica regular de actividad física, contribuyen significativamente a la prevención del cáncer gástrico y de otras enfermedades crónicas.

Genética y Herencia: La predisposición genética también juega un papel fundamental en el riesgo de desarrollar cáncer gástrico. Las mutaciones germinales inactivantes del gen CDH1, que codifica la proteína E‑cadherina, están claramente asociadas con un aumento dramático del riesgo de cáncer gástrico difuso hereditario (HDGC). Estas alteraciones se heredan como un rasgo autosómico dominante con alta penetrancia.

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Un estudio clásico de Guilford et al. (1998), demostró que las mutaciones germinales en CDH1 aparecen en aproximadamente un 25 % de familias con HDGC, lo que refleja un riesgo acumulado de cáncer gástrico del 70 % en hombres y 56 % en mujeres antes de los 80 años.
 

Una revisión reciente en JAMA Surgery (Gamble et al., 2021), confirma que las mutaciones patogénicas en CDH1 elevan significativamente el riesgo, tanto de cáncer gástrico difuso, como de cáncer de mama lobulillar, y recomienda consideración de gastrectomía profiláctica o vigilancia endoscópica especializada para los portadores de estas mutaciones.

Factores Ambientales y Sociales: El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol también son factores de riesgo conocidos para el cáncer gástrico. Además, la exposición a sustancias químicas en el lugar de trabajo puede aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

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Un estudio publicado en Intramed, cita datos del International Journal of Cancer (2002) basados en el Cancer Prevention II Study, donde se reporta que:
 

  • El riesgo de muerte por cáncer gástrico se duplica en varones fumadores y aumenta un 49 % en mujeres respecto a no fumadores.

  • Un meta‑análisis incluido en Savalnet encontró que las personas que fuman tienen 1,8 veces más riesgo de desarrollar cáncer de estómago (adenocarcinoma gástrico) o cáncer de la unión del esófago y estómago (cardias) que las personas que no fuman. Además, cuanto más cigarrillos fuma una persona, mayor es el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer. Por ejemplo, quienes fuman 20 cigarrillos al día, tienen aproximadamente 2,3 veces más riesgo que los no fumadores. 

  • En un meta-análisis que incluyó 75 estudios epidemiológicos con un total de 2 073 591 participantes, disponible en PubMed Central, se observa:

  • Un 4 % de aumento en riesgo de cáncer gástrico por cada bebida estándar diaria (12,5 g etanol).

  • Beber cerveza o licor se asocia significativamente con mayor riesgo, no así el vino.

  • Otro análisis en PMC basado en 22 cohortes (5,8 millones de participantes) concluye:

  • Los consumidores intensos tienen un 13 % más de riesgo (RR 1,13) comparado con abstinentes.
     

Estos resultados subrayan la importancia de moderar el consumo de alcohol como medida preventiva clave frente al cáncer gástrico, especialmente en combinación con hábitos saludables como una dieta equilibrada, actividad física regular y mantenerse alejado del tabaco.

Exposición a sustancias en el trabajo: Un análisis del StoP project consortium (11 estudios, 5 279 casos) encontró que trabajadores de la minería, herrería, construcción y operadores de maquinaria presentaban entre 1,3 y 6,5 veces más riesgo de cáncer gástrico; asimismo, se identificó un riesgo elevado asociado con la exposición ocupacional a polvo de madera, minas, pesticidas, metales pesados y radiación.

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Ante estos hallazgos, se recomienda que las personas que trabajan en entornos con exposición a agentes potencialmente carcinógenos acudan periódicamente al médico para realizar evaluaciones preventivas y chequeos especializados. De igual manera, es aconsejable consultar a un nutricionista para recibir orientación sobre una alimentación protectora. El diagnóstico temprano puede marcar una diferencia significativa en el pronóstico y la supervivencia del cáncer gástrico.

Diagnóstico del cáncer Gástrico

El diagnóstico temprano del cáncer gástrico es crucial para mejorar el pronóstico. Los métodos de diagnóstico incluyen:

Endoscopía Digestiva Alta: La endoscopía es el método estándar para la detección de lesiones en el estómago. Permite la visualización directa de la mucosa gástrica y la toma de biopsias para el análisis histológico; es la mejor herramienta que podemos tener para prevenir y evitar que las lesiones progresen y se desarrolle un cáncer gástrico.

Pruebas de Imágenes: PET-CT, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son útiles para evaluar la extensión de la enfermedad y la presencia de metástasis a otros órganos.

Marcadores Tumorales: Aunque no se utilizan de forma rutinaria para el diagnóstico, los niveles elevados de marcadores como el antígeno carcinoembrionario (CEA) y el CA 19-9 pueden sugerir la presencia de cáncer gástrico.

Biopsia y Análisis Molecular: La biopsia endoscópica sigue siendo el estándar para el diagnóstico definitivo. Además, el análisis molecular y genético de las muestras tumorales ha permitido identificar posibles dianas terapéuticas.

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Puedes ver mayor detalle sobre los exámenes y pruebas diagnósticas en la siguiente sección:

Tratamiento integrativo del cáncer Gástrico

El tratamiento del cáncer gástrico depende de la etapa de la enfermedad y de factores individuales del paciente. A lo largo de los últimos años, se han ido incorporando diversas modalidades terapéuticas, tanto convencionales como alternativas, con el fin de mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes. Una de las opciones emergentes en el tratamiento complementario del cáncer gástrico es el uso de pulsos electromagnéticos de baja frecuencia (PEMF).

Tratamiento Quirúrgico 

 

La cirugía es el tratamiento curativo más efectivo para los pacientes con cáncer gástrico en estadios tempranos y la gastrectomía parcial o total es el procedimiento más común.

La  cirugía, aunque constituye uno de los principales tratamientos, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes. La extirpación parcial o total de un órgano, como el estómago, puede afectar la digestión, el estado nutricional y el bienestar físico y emocional. Además, en algunos casos pueden permanecer células tumorales microscópicas, que no son detectables durante la cirugía, las que podrían dar origen a una recurrencia de la enfermedad, o al desarrollo de metástasis en el tiempo.  

Gastrectomía subtotal: Extirpación de la parte del estómago afectada por el cáncer, junto con ganglios linfáticos y tejidos cercanos comprometidos. Permite conservar una porción funcional del estómago.

Gastrectomía total: Consiste en retirar completamente el estómago y reconstruir el tránsito digestivo conectando el esófago directamente con el intestino delgado.

Stent gástrico: Dispositivo expandible que mantiene abierta la vía digestiva cuando el tumor provoca una obstrucción, facilitando la alimentación.

Terapia láser endoluminal: Procedimiento mínimamente invasivo que utiliza un láser para abrir obstrucciones causadas por el tumor dentro del tracto digestivo.

Gastroyeyunostomía: Cirugía que crea una nueva conexión entre el estómago y la parte media del intestino delgado (yeyuno), para permitir el paso de alimentos cuando existe una obstrucción tumoral.

Adicional a las cirugías, muchas veces se recomiendan terapias neoadyuvantes y adyuvantes, para realizar antes y después de ésta. 

Terapia neoadyuvante: Tratamiento administrado antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y facilitar su extirpación. Puede incluir quimioterapia o radioterapia, según las características del cáncer. También puede incluir terapia PEMF de campos electromagnéticos pulsantes, al no ser invasiva y sin efectos secundarios.

Terapia adyuvante: Tratamiento realizado después de la cirugía para eliminar posibles células cancerosas residuales y disminuir el riesgo de recurrencia de la enfermedad. Puede incluir quimioterapia, radioterapia y terapia PEMF o una combinación de estas.

 

Terapias complementarias a la cirugía:  La terapia PEMF ha demostrado acelerar la reparación de tejidos y reducir la inflamación postquirúrgica. 

Estudios clínicos han mostrado que PEMF acelera la cicatrización de heridas quirúrgicas, mejora la movilidad y reduce el dolor postoperatorio (Markov, 2007). Además, en entornos clínicos se ha observado que puede inhibir la proliferación de células tumorales residuales, lo que podría reducir el riesgo de recidiva local cuando se aplica tras una resección tumoral.  La terapia PEMF puede ser utilizada antes de una cirugía, para disminuir la carga tumoral del paciente y mejorar el estado de salud, y posterior a ésta, para reducir el tiempo de recuperación de los pacientes y disminuir la inflamación y el dolor.

Esta terapia es una valiosa herramienta en el manejo post quirúrgico del cáncer, ya que se realiza de manera diaria y no invasiva, y gran parte de los pacientes ven sus resultados rápidamente. 

Quimioterapia

 

Generalmente la quimioterapia para el cáncer de estómago se administra de forma sistémica, lo que significa que los medicamentos se distribuyen por todo el organismo a través del torrente sanguíneo. Estos fármacos pueden administrarse por vía intravenosa o en forma de comprimidos orales, permitiendo alcanzar células cancerosas tanto en el estómago como en otras partes del cuerpo, donde la enfermedad pudiera haberse diseminado.

Entre los medicamentos más utilizados para el tratamiento del cáncer gástrico se encuentran capecitabina, cisplatino, docetaxel, doxorrubicina, epirrubicina, fluorouracilo (5-FU), irinotecán, leucovorina, oxaliplatino, paclitaxel y la combinación de trifluridina con tipiracilo. La selección del esquema terapéutico dependerá de las características del tumor, el estado general del paciente y la etapa de la enfermedad.

Complementariedad de Quimioterapia y PEMF: Los PEMF mejoran la oxigenación celular y la circulación sanguínea, lo que puede facilitar la llegada del fármaco a los tejidos tumorales, un factor clave para la efectividad del tratamiento, tal como lo sugieren distintos investigadores en las prestigiosas revistas Oncology Reports, Cancers y Anticancer Research, donde han estudiado el uso de PEMF con distintos químicos utilizados en pacientes de cáncer (Kim & Kim; Woo, Kim, Kim, Jung, Lee, Kim, 2022; Sukumar, Thai, Chan, Iversen, Wu, Fong, Lim & Franco-Obregón; Woo & Kim, 2024). 

Uno de los químicos que ha sido estudiado en conjunto con terapia PEMF es la Doxorrubicina, donde se ha logrado aumentar la eficiencia del fármaco sin dañar una mayor cantidad de células sanas en el cuerpo. Adicionalmente, disminuyen los efectos secundarios de manera significativa, lo que aumenta la calidad de vida. 

Puedes revisar el siguiente testimonio de una de nuestras pacientes, quien tuvo cáncer gástrico avanzado con metástasis, las cuales logró eliminar y complementar su tratamiento con quimioterapia paliativa, para luego avanzar en su recuperación con quimioterapia curativa.

Radioterapia

 

Este tratamiento utiliza radiación de alta energía para atacar las células cancerosas y ayudar a controlar el crecimiento del tumor. En algunos casos de cáncer de estómago, se aplica mediante una máquina externa que dirige la radiación de forma precisa hacia la zona afectada, buscando dañar las células tumorales y preservar al máximo los tejidos sanos cercanos. 

Complementariedad con PEMF: La radioterapia actúa dañando el ADN de las células cancerígenas, pero también puede afectar tejidos sanos. La terapia PEMF ha mostrado un doble beneficio en este contexto. Por un lado, puede aumentar la sensibilidad de las células tumorales a la radiación, haciendo que ésta sea más eficaz. Por otro lado, ayuda a regenerar tejidos dañados y a reducir la inflamación, favoreciendo a que la recuperación del paciente sea más rápida. 

Un estudio, publicado en Journal of Radiation Research, evidenció que PEMF potencia el estrés oxidativo en células tumorales, lo cual aumenta la eficacia de la radioterapia sin incrementar el daño en células normales (Gurgul et al., 2008). Asimismo, se ha observado una mejoría en la cicatrización y reducción del dolor post radiación cuando se incorpora PEMF como terapia complementaria en células cancerígenas.

La radioterapia busca destruir células cancerosas mediante radiación ionizante. Sin embargo, su eficacia puede verse comprometida por la capacidad de las células tumorales para reparar el daño inducido. La terapia PEMF ha mostrado capacidad para inducir senescencia y apoptosis en células cancerosas, lo que podría aumentar la sensibilidad de estas células a la radiación, además, los PEMF pueden modular la expresión génica y la síntesis de proteínas, interfiriendo en procesos de reparación del ADN y potenciando el efecto citotóxico de la radioterapia (Vadalà et al., 2016). Esta sinergia podría traducirse en una mayor eficacia del tratamiento y una reducción en la dosis de radiación necesaria.​

Otro grupo de estudios fue diseñado para investigar el impacto de la exposición a campos magnéticos de baja frecuencia (ELF-MF, por sus siglas en inglés) sobre los efectos biológicos inducidos por la radiación ionizante (IR), y la posibilidad de utilizarla como un tratamiento adyuvante de la radioterapia para mejorar su eficacia.

Con el objetivo de investigar si los campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja (ELF-MF) podían aumentar la sensibilidad de las células cancerosas a la radioterapia, los investigadores compararon la tasa de apoptosis (muerte celular programada) en células BEL-7402, células de cáncer de hígado cultivadas en laboratorio, sometidas a dos tratamientos: radioterapia sola  y radioterapia combinada con ELF-MF. Los resultados mostraron que, tras recibir una dosis baja de radiación con rayos X, las células expuestas a un campo electromagnético de 100 Hz y 0,7 mT presentaron una tasa de apoptosis significativamente mayor que aquellas tratadas únicamente con radioterapia.    Además, los datos indicaron que un mayor número de sesiones de exposición a ELF-MF, combinado con una dosis de 2 Gy de radiación incrementó aún más la apoptosis, lo que sugiere que el efecto radiosensibilizador podría depender de la duración o frecuencia de la exposición al campo magnético (Jian et al., 2009).

En otros estudios, publicados en las revistas Cancer Cell International e International Journal of Radiation Biology sobre el efecto de terapia electromagnética, se logra evidenciar que la combinación de ambas modalidades terapéuticas condujo a una reducción sostenida y significativa en la densidad volumétrica de los vasos sanguíneos del tumor, teniendo un potencial uso clínico al usarse en metodologías complementarias (Cameron, Sun, Short, Hardman & Williams, 2005).

Desde 2018 a la fecha siguen sumándose a Biopulse radiólogos especialistas y oncólogos que han optado por complementar sus terapias de quimioterapia y radioterapia con campos electromagnéticos pulsantes (PEMF), obteniendo excelentes resultados en sus tratamientos para el cáncer. 

 

Inmunoterapia

 

Recientemente, la inmunoterapia ha mostrado resultados prometedores en pacientes con cáncer gástrico metastásico.

La inmunoterapia es un tipo de tratamiento que utiliza el propio sistema inmunológico del paciente para reconocer y combatir las células cancerosas. A diferencia de la quimioterapia tradicional, que actúa directamente sobre las células tumorales, la inmunoterapia ayuda a potenciar o restaurar la capacidad natural del sistema inmune para identificar y destruir el cáncer.

Algunos de los medicamentos de inmunoterapia más utilizados en el tratamiento del cáncer de estómago son:

  • Nivolumab

  • Pembrolizumab

Estos fármacos pertenecen a una clase conocida como inhibidores de puntos de control inmunológico (checkpoint inhibitors), los cuales bloquean mecanismos que utilizan las células tumorales para evadir la respuesta inmunitaria. Al hacerlo, permiten que las células defensivas del organismo reconozcan y ataquen con mayor eficacia a las células cancerosas.

Además de considerarse inmunoterapias, estos medicamentos también forman parte de las denominadas terapias dirigidas, ya que actúan sobre moléculas y vías biológicas específicas involucradas en el crecimiento y supervivencia del tumor.

La indicación de estos tratamientos depende de características particulares del cáncer, incluyendo ciertos biomarcadores tumorales y el estadio de la enfermedad.

Complementariedad con terapia PEMF: La inmunoterapia busca estimular al sistema inmunológico para que ataque a las células tumorales. Sin embargo, no todos los pacientes responden igual. La terapia PEMF ha demostrado la capacidad de modular el sistema inmune, aumentando la actividad de células NK (natural killer), mejorando la respuesta de los linfocitos T y regulando la inflamación crónica que muchas veces impide una inmunorespuesta efectiva. Los campos electromagnéticos pulsantes (PEMF) pueden activar componentes clave del sistema inmunológico, como los macrófagos y las células dendríticas. Esta activación mejora la presentación de antígenos y potencia la respuesta inmune adaptativa, facilitando la acción de la inmunoterapia, tal como se demuestra en la investigación presentada en el International Journal of Nanomedicine por los investigadores Trentini, D’Amora, Ronca, Lovatti, Calvo-Guirado, Licastro y Zavan el año 2024.

Estudios han mostrado que PEMF puede aumentar la expresión de citocinas inmunoestimulantes como la interleucina-2 y el interferón gamma, contribuyendo a una mayor activación de las células inmunes frente al tumor (Selvam et al., 2007). Esto sugiere un rol importante de PEMF como coadyuvante en terapias de inhibidores de puntos de control y otras formas de inmunoterapia.

La inmunoterapia busca estimular el sistema inmunológico para atacar las células cancerosas. Los PEMF pueden desempeñar un papel complementario al modular la respuesta inmune. En modelos de cáncer cervical, la aplicación de PEMF inhibió la expresión de IL-37 (molécula producida por el tumor que puede disminuir la respuesta del sistema inmunológico frente a las células tumorales), favoreciendo una respuesta inmunitaria tumoral, potenciando la actividad de los linfocitos T CD8+, lo que resultó en una mayor apoptosis de las células tumorales (Zhang et al., 2024). Estos efectos sugieren que los PEMF pueden potenciar la eficacia de la inmunoterapia al mejorar la respuesta inmune antitumoral.​

 

Terapias Dirigidas

Las terapias dirigidas son tratamientos diseñados para identificar y actuar sobre características específicas de las células cancerosas que favorecen su crecimiento, supervivencia y propagación. A diferencia de algunos tratamientos convencionales, estos medicamentos buscan bloquear moléculas o mecanismos biológicos particulares involucrados en el desarrollo del tumor.

Antes de indicar una terapia dirigida, el equipo médico puede solicitar estudios de biomarcadores o análisis moleculares del tumor. Estas pruebas permiten identificar alteraciones genéticas o proteínas específicas presentes en las células cancerosas y ayudan a determinar qué pacientes podrían beneficiarse de determinados tratamientos.

Entre las terapias dirigidas utilizadas en el cáncer de estómago se encuentran:

  • Trastuzumab: utilizado en tumores que presentan sobreexpresión de la proteína HER2.

  • Trastuzumab deruxtecán: terapia avanzada que combina un anticuerpo dirigido contra HER2 con un agente quimioterapéutico.

  • Ramucirumab: bloquea la formación de nuevos vasos sanguíneos necesarios para el crecimiento tumoral.

  • Regorafenib: inhibidor multiquinasa que actúa sobre diversas vías implicadas en la proliferación tumoral y la angiogénesis.

  • Zolbetuximab: terapia dirigida contra la proteína Claudina 18.2, presente en determinados subtipos de cáncer gástrico.

Estas terapias representan una parte importante de la medicina de precisión en oncología, permitiendo personalizar el tratamiento según las características biológicas de cada tumor.


 

Terapia de Campos Electromagnéticos Pulsantes (PEMF) en el Cáncer Gástrico

 

La Terapia de Campos Electromagnéticos Pulsantes (PEMF) es una modalidad terapéutica innovadora, no invasiva y no tóxica que ha ganado interés en la lucha contra el cáncer gástrico. 

Esta terapia utiliza aplicadores que se posicionan sobre la ropa y destaca por ser un tratamiento muy seguro y con la capacidad de complementarse con quimioterapias, radioterapias e inmunoterapias, tal como vimos en párrafos anteriores. 

Durante el año 2021 se presentaron diversos estudios en pacientes con distintos tipos de cáncer. Uno de estos se expone en el  Institute for Gastroenterology and Liver Diseases por los científicos Siasi y Moniri, quienes estudiaron el efecto de ELF-MF (campos eléctricos y magnéticos) en muy bajas frecuencias sobre células cancerosas pertenecientes a pacientes de cáncer gástrico, encontrando que el tratamiento estimula cambios en miR-21 (molécula promotora de cáncer) y miR-29 (molécula supresora tumoral), mostrando un efecto terapéutico de los campos electromagnéticos sobre el cáncer de estómago. 

En la misma línea, los investigadores Mansoury, Babaei, Entezari y Donosti presentaron en la prestigiosa revista International Journal of Cancer Management, los resultados de su estudio en líneas de células de cáncer gástrico expuestas a campos electromagnéticos moderados, en donde descubrieron que una alta densidad de campos electromagnéticos continuos modulados en ciertas frecuencias, mostraron efectos inhibitorios en las células cancerosas y efectos proliferativos en células sanas.  

Entre los diversos estudios en el área podemos nombrar sus beneficios en los siguientes puntos: 

Reducción del Dolor: La terapia PEMF ha sido utilizada para varias condiciones y disciplinas médicas en el tratamiento del dolor, obteniendo excelentes resultados en la disminución de éste. Se ha reportado, en su uso complementario, que la terapia PEMF disminuye los efectos secundarios de tratamientos como quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia, reduciendo los dolores que estas terapias pueden provocar en los pacientes.

Potenciación de la radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia: PEMF reduce los efectos secundarios de estas terapias, mejorando su eficacia. Diversas investigaciones respaldan esta afirmación, tal como se revisó en párrafos anteriores. 

Esta terapia constituye un complemento fundamental de la cirugía al actuar en las fases  neoadyuvante y adyuvante, lo que permite generar un mayor control del tumor y potenciar la recuperación de los pacientes.  

Aumento de la respuesta inmunológica: lo que podría ser beneficioso al combinarlo con inmunoterapia. 

En esta línea, podemos ver uno de los videos realizados por Biopulse en nuestras redes, en donde se evalúa la progresión de un paciente de cáncer gástrico en etapa IV con 4 metástasis, usando como terapia conjunta de terapia PEMF, quimioterapia e inmunoterapia, logrando el alta médica. Cabe destacar que el paciente evaluó el efecto de la terapia PEMF sola y en conjunto con otras terapias, en ambos casos destacó por ser un tratamiento con excelentes resultados. 

Mejora de la Calidad de Vida: Al reducir los efectos secundarios de la quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia, ayuda significativamente a una mejor calidad de vida. La terapia PEMF aumenta la energía metabólica ATP (Adenosín Trifosfato) y la oxigenación celular, potenciando el sistema inmune y teniendo un efecto directo en el ánimo de los pacientes.

 

Cuidados Paliativos

En los casos avanzados donde la cirugía y la quimioterapia no son opciones, los cuidados paliativos son esenciales para mejorar la calidad de vida del paciente. Los cuidados paliativos son una especialidad médica enfocada en mejorar la calidad de vida de las personas que enfrentan enfermedades graves, como el cáncer de estómago. Su objetivo principal es prevenir y aliviar el sufrimiento físico, emocional, psicológico y espiritual asociado a la enfermedad y sus tratamientos.

Contrario a una creencia frecuente, los cuidados paliativos no están destinados únicamente a pacientes en etapas terminales. Actualmente se recomienda incorporarlos desde el momento del diagnóstico de un cáncer avanzado, complementando tratamientos como cirugía, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas.

Diversos estudios han demostrado que la integración temprana de cuidados paliativos puede mejorar significativamente el control de síntomas, la calidad de vida, la satisfacción del paciente y, en algunos casos, la supervivencia.

Manejo del dolor en cuidados paliativos

El dolor es uno de los síntomas más frecuentes en pacientes con cáncer gástrico avanzado.

Puede originarse por:

  • Crecimiento tumoral.

  • Metástasis.

  • Compresión de órganos vecinos.

  • Procedimientos médicos.

  • Efectos secundarios de tratamientos.

El manejo puede incluir:

  • Analgésicos convencionales.

  • Antiinflamatorios.

  • Opioides.

  • Bloqueos nerviosos.

  • Fisioterapia.

  • Técnicas de relajación.

  • Terapias complementarias, como la terapia PEMF de campos electromagnéticos pulsantes. 

Dependiendo de la evaluación médica individual, algunas terapias complementarias pueden ayudar a:

  • Disminuir el dolor.

  • Favorecer la relajación.

  • Mejorar el sueño.

  • Reducir el estrés.

  • Contribuir al bienestar general.

En Biopulse, la terapia de Campos Electromagnéticos Pulsantes (PEMF) se utiliza como una herramienta complementaria orientada a apoyar la calidad de vida, la recuperación funcional y el bienestar integral de los pacientes.

Nutrición y Psicoterapia Oncológica 

El cáncer gástrico no solo afecta al estómago. También puede impactar profundamente la alimentación, el peso corporal, la energía, las emociones y la calidad de vida.

Por este motivo, las principales guías internacionales recomiendan incorporar profesionales de nutrición y salud mental dentro del equipo multidisciplinario que atiende a los pacientes oncológicos.

Muchos pacientes presentan pérdida de peso incluso antes del diagnóstico.

Esto puede deberse a:

  • Disminución del apetito.

  • Saciedad precoz.

  • Dificultad para comer.

  • Náuseas.

  • Alteraciones digestivas.

  • Inflamación sistémica.

  • Caquexia asociada al cáncer.

La pérdida de masa muscular es uno de los principales factores asociados a complicaciones, menor tolerancia a tratamientos y disminución de la calidad de vida.

El apoyo nutricional busca:

  • Mantener un peso adecuado.

  • Preservar la masa muscular.

  • Reducir el riesgo de desnutrición.

  • Mejorar la tolerancia a la quimioterapia.

  • Favorecer la recuperación después de la cirugía.

  • Optimizar la calidad de vida.

Cada plan nutricional debe ser individualizado según las necesidades específicas del paciente. Recomendamos ir a un nutricionista oncólogo. 

Dependiendo del estado clínico, pueden recomendarse:

  • Comidas pequeñas y frecuentes.

  • Alimentos ricos en proteínas.

  • Hidratación adecuada.

  • Suplementación nutricional especializada.

  • Adaptación de consistencias alimentarias.

  • Manejo de síntomas digestivos.

La evaluación nutricional temprana es uno de los factores más importantes para prevenir complicaciones asociadas a la enfermedad.

Psicooncología y cáncer gástrico

Recibir un diagnóstico de cáncer puede generar una amplia variedad de emociones:

  • Miedo.

  • Ansiedad.

  • Incertidumbre.

  • Tristeza.

  • Estrés.

  • Alteraciones del sueño.

Estas respuestas son normales y forman parte del proceso de adaptación a la enfermedad.

La psicooncología es una disciplina especializada en acompañar emocionalmente a pacientes con cáncer y sus familias.

Diversos estudios han demostrado que el apoyo psicológico puede ayudar a:

  • Disminuir la ansiedad.

  • Reducir síntomas depresivos.

  • Mejorar la adherencia a tratamientos.

  • Favorecer estrategias de afrontamiento.

  • Mejorar la calidad de vida.

Las intervenciones pueden incluir:

  • Psicoterapia individual.

  • Terapia familiar.

  • Técnicas de manejo del estrés.

  • Mindfulness.

  • Técnicas de relajación.

  • Educación emocional.

Cada intervención se adapta a las necesidades particulares del paciente y su entorno. 
 

El cáncer gástrico sigue siendo una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial, pero el manejo de esta enfermedad ha mejorado con el tiempo gracias a los avances en cirugía, quimioterapia e inmunoterapia. La incorporación de terapias complementarias, como el uso de campos electromagnéticos pulsados (PEMF), abre nuevas vías para recuperar el bienestar de los pacientes y disminuir los efectos secundarios de las terapias tradicionales.

Te invitamos a visitar nuestra sección de comentarios y testimonios, donde encontrarás a pacientes que han superado un cáncer o que han incrementado significativamente su calidad de vida  tras realizar terapia PEMF, en conjunto con otros tratamientos o por sí sola. 

Prevención del Cáncer Gástrico

Aunque no existen métodos infalibles para prevenir el cáncer gástrico, se pueden adoptar medidas para reducir los distintos factores de riesgo que nombramos anteriormente:

Erradicación de Helicobacter pylori: El tratamiento con antibióticos para erradicar H. pylori ha mostrado ser una estrategia efectiva para disminuir el riesgo de cáncer gástrico en individuos con infección crónica. 

 

Modificación Dietética: Fomentar una dieta rica en frutas, verduras y baja en sal y carnes procesadas, puede reducir el riesgo de cáncer gástrico. El consumo de alimentos con propiedades antioxidantes también tiene un efecto protector.

 

Detección Temprana en Poblaciones de Riesgo: Las personas con antecedentes familiares de cáncer gástrico o con condiciones preexistentes como la atrofia gástrica o la displasia deben ser monitoreadas regularmente con endoscopía para la detección temprana de lesiones precoces.

 

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